Los rostros del paro ‘pazífico’ en Colombia

La sociedad colombiana lleva convocando huelga en las calles una vez por semana desde noviembre para mostrar su desacuerdo con el Gobierno de Iván Duque.


La zona del Pacífico colombiano sufre más que ninguna otra región el incumplimiento de los Acuerdos de Paz, la violencia y la pobreza estructural. A pesar de todo salen a la calle de manera calmada y sin destruir el espacio público, al contrario que en ciudades como la capital colombiana, Cali o Medellín.


A través de una serie de retratos se explican los principales motivos de la huelga general prolongada.


Buenaventura es una ciudad del Valle del Cauca colombiano donde se encuentra el puerto más grande de Colombia. A través de esta zona del Pacífico se exporta e importa el 60% de la mercancía del país. Según el DANE, instituto estadístico colombiano, el 80% de la población de Buenaventura vive en situación de pobreza. Los últimos datos de paro hablan de un 65% de desempleo y, para más inri, el pueblo buenaverense tiene una historia muy sufrida de desplazamientos, narcotráfico y guerrilla que sigue vigente a día de hoy.


A pesar de todo, su población cada día está más concienciada en asentar una paz duradera en la región y salen a la calle de manera “pazífica” (como ellos mismos explican haciendo referencia a la zona de Colombia que conecta con el océano Pacífico) para pedir mejoras al Gobierno de Iván Duque.



Manuel Bedoya es el Presidente de la Asociación Nacional de Pescadores Artesanales (ANPAC) de Buenaventura. Con 79 años tiene muchas razones por las cuales salir a la calle, pero las resume en una sola: “el incumplimiento y la insolidaridad del Gobierno con el pueblo colombiano”. A lo largo y ancho del país millones de personas han salido a manifestarse contra el rumbo que está tomando el gobierno. A pesar de varios casos aislados de violencia en Bogotá, Cali, Popayán y otras regiones, la mayoría de los manifestantes han marchado de manera pacífica para mostrar su descontento.



Paola tiene treinta y dos años, trabaja para un organismo público que no quiere mencionar, ha salido a manifestarse con su grupo de amigos y tiene muy claro su motivo: “por el incumplimiento de los Acuerdos de Paz”.

Según un informe presentado el pasado abril por el Instituto Kroc (órgano encargado de hacer la estimación oficial de la implementación del proceso de paz colombiano) “sólo el 23 por ciento de los compromisos se han cumplido de manera completa”. El paramilitarismo persiste y una disidencia de las FARC sigue activa en las zonas rurales de Colombia.



Romy acaba de cumplir dieciocho años y está en la universidad. Sus razones están directamente conectadas con el mundo estudiantil: “el Gobierno quiere hacer uso de los recursos de las universidades públicas para cubrir otras deudas del país”.

El pasado octubre se aprobaron los Presupuestos del Estado 2020 en Colombia. Este documento desató muchas críticas e indignaciones ya que en el artículo 44 se recogía que “se pagarán con recursos asignados para educación deudas por demandas contra el Estado”, explica Romy.



Fabio regala una sonrisa a la cámara mientras explica que es docente. Su principal motivación para salir a la calle tiene que ver con “la desconexión del Gobierno con su población”.

A pesar de haberse convocado una huelga de manera legal, el propio presidente Iván Duque y todo su gabinete de ministros llevan un mes deslegitimando la huelga y animando a la población a no asistir. Estas declaraciones chocan con el derecho a manifestarse de los ciudadanos que se han sentido ofendidos por no contar con el apoyo de sus políticos. Además en la zona del Valle del Cauca, Cauca y Chocó se repite mucho está frase: “lo que ocurre en el Pacífico colombiano está muy lejos de entenderse en Bogotá”.



Carlos tiene setenta y seis años y explica que Buenaventura es “una ciudad sin puerto”. A pesar de albergar el mayor puerto de Colombia la ciudadanía no percibe ningún tipo de beneficio monetario o laboral. “Se llevan la mercancía y el dinero, aquí no dejan nada”, comenta indignado.


La referencia a ‘una ciudad sin puerto’ viene a referenciar el documental que se estrenó hace dos años sobre los desplazamientos que tuvo que hacer la población de Buenaventura al crearse el puerto. Miles de personas perdieron sus casas y se tuvieron que desplazar a otras zonas de la isla. Este proceso todavía no ha terminado ya que el puerto, que pertenece a una empresa privada, y tiene planes de ampliación y muchas personas viven en las localizaciones del proyecto.


Lo que nadie cuenta es cómo el Estado legitima la violencia para expulsar a las personas de sus casas de manera velada”, explica un taxista buenaverense al tratar de describir cómo se desplaza a las personas de sus casas para crear el puerto. Incendios misteriosos, grupos violentos y muertes inesperadas son las tácticas que comenta la población cuando se trata el tema.



Diego tiene veinte años y ha salido a la calle luchar por el sistema de salud colombiano. “El plan de salud que tenemos es pésimo. Probablemente te mueras antes de que te atiendan o te den cita. Es imposible acceder a una salud de calidad aquí en Colombia”.


El sistema sanitario en Colombia es un complejo entramado de redes compuesta por el Ministerio de Salud, las entidades promotoras de salud (EPS) y las administradoras de riesgos laborales (ARL). Estos organismos están interconectados pero tienen una comunicación lenta y compleja. Esto hace que el sistema sanitario no sea lo suficientemente eficiente como para brindar un servicio de calidad.


En Buenaventura en concreto, la población puede asistir de urgencia a dos hospitales en la zona urbana. Pero están tan sobrepasados que "si estás muy grave es mejor irse a Cali" (tres horas de curvas, montañas y valles donde marearse es la única opción). Todo el mundo sabe que en Buenaventura si tienes una urgencia la atención no va a llegar lo suficientemente rápido. "Una vez vi como una chica abortaba después de esperar más de 10 horas para que la atendiesen", contaba una joven cooperante de la zona.



Mario trabaja para el sindicato de trabajadores de la alcaldía de Buenaventura. Su principal queja es la reforma laboral. “Es una implementación que no va a permitir un trabajo decente. El salario mínimo que quieren presentar es insignificante (este tema se debatirá el próximo 5 de diciembre). La reforma laboral servirá para aumentar el número de trabajadores, pero no mejorarán las condiciones del pueblo. Con esta reforma, ¿quién nos va a garantizar una buena vejez? El Régimen de Prima Media (sistema general de pensiones colombiano) va a desaparecer”.


Muchos colombianos temen que se privatice por completo el sistema de pensiones imitando el sistema de Estado Unidos. Las últimas filtraciones de los medios de comunicación indican que el Gobierno tiene pensado privatizar las pensiones por completo. Este es uno de los principales motivos por los que la población colombiana ha salido a la calle, pero la medida todavía tiene que ser conformada a por el Gobierno central.




Este grupo de jóvenes buenaverenses tienen una lista interminable de razones por las que salir a la calle a manifestarse. “A los jóvenes menores de 25 años se nos ha reducido el sueldo mínimo al 65%, como mucho sólo vamos a recibir 600.000 pesos (157 euros), ¿qué tiene la gente mayor de 25 que no tengamos nosotros?”, se pregunta Daisy. “Además, ahora quieren instaurar el trabajo por horas. Esto significa que ya no nos contratan por jornada media o completa, si no que nos emplean por menos horas a más personas. ¡Esta no es la solución para mejorar la calidad de vida!”, denuncia Carina. Por último, John explica que la universidad pública tiene tasas altísimas. “La gente más pobre no puede pagárselo ni de lejos. En Buenaventura hacemos asambleas para recaudar dinero y dárselo a la gente que no puede pagarlo, pero esto debería hacerlo en Gobierno, ¡no la población!”.



La avenida Simón Bolívar, carretera principal para entrar al centro de la isla de Buenventura, se cortó para celebrar la huelga de manera pacífica el pasado 14 de noviembre. Esta calle, junto a la vía alterna, son las únicas rutas de acceso a la isla de Buenaventura. Ambas se cortaron a lo largo y ancho de su recorrido con varios retener para no dejar pasar a ningún vehículo. No obstante, la población permitía el paso de vehículos de emergencia.


UN FOTOREPORTAJE DE MARTA TREJO LUZÓN, periodista freelance especializada en cooperación y política internacional - @martatrejoluzon.

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